No se trata de pensar, se trata de prestar atención
Una explicación sin matemáticas de cómo un Transformer encuentra la siguiente palabra.
La frase: “Y entonces el universo susurró en su oído: todo es cuestión de” está por entrar al Transformer para que esta máquina le ayude a predecir la siguiente palabra.
Cada palabra es representada por una persona.

Paso 1 - Escuchar a quien importa
Antes de entrar al primer nivel del Transformer, cada persona se clona tantas veces como salas hay en ese nivel.

En cada sala se tratarán temas distintos. Para este momento cada sala tiene una función que ha adquirido en un proceso previo de preparación: algunas se fijan más en relaciones de significado, otras en señales de estructura, cercanía, orden o dependencia entre palabras.
Cada clon entra a una sala junto con los clones del resto de personas: ese es el contexto disponible.
Hay dos detalles importantes:
Cada persona, y por ende su clon, conoce su ubicación en la frase.
Cada persona solo puede prestar atención a sí misma y a aquellas que tienen una ubicación previa a la suya, no a las que vienen después.

La sala no es solo un lugar de reunión. También impone una manera particular de conversar. En cada sala, las mismas personas se presentan de una forma distinta. Por eso una sala puede hacer que una palabra escuche cierto tipo de relaciones, mientras otra sala hace que escuche otras.
En cada sala, cada clon entra con una pregunta: “¿qué necesito saber para entender mejor mi papel aquí?”. Los demás muestran una señal que permite reconocer si son relevantes. Si la señal encaja con la pregunta, el clon presta más atención y toma más del contenido que esa persona tiene disponible. Si encaja menos, toma menos.
Una vez terminada la ronda de encuentros, todos los clones salen de sus salas y se vuelven a consolidar en sus respectivas personas.

Cada persona queda cargada con una mezcla de la información que obtuvo al relacionarse con las otras, dando más peso a aquello que ofrecieron las personas que identificó como más relevantes.
Ya no es exactamente la misma persona que entró: ahora sabe más del contexto en el que se encuentra.
Paso 2 - Tiempo de reflexionar
Con todo lo recogido, la persona entra a una sala de reflexión personal. Esta vez no hay más clones ni conversaciones. Ahora está sola, procesando internamente lo que ha recibido.

En la sala de reflexión, la persona reconoce de qué se ha estado hablando y, a partir de eso, recuerda cosas que aprendió tiempo atrás: datos, asociaciones, matices, que nadie en las salas mencionó. No las trae nadie de afuera: salen de su propia memoria.

Al salir, sabe más de lo que cualquiera le contó: ha enriquecido lo conversado con lo que ella ya sabía.
Ahora, transformada, está lista para repetir el proceso desde el principio y seguir enriqueciéndose con nuevas conversaciones, junto a las otras personas, que también han cambiado.
Paso 3 - Repetir el proceso muchas veces
Las personas recién han pasado por el primer nivel. Todavía deben atravesar muchos más, tal vez cien, uno tras otro.
Y de cada nivel saldrán un poco más transformadas: más ricas, más sensibles al contexto, más cargadas de relaciones. Pero por más vueltas que den, ninguna se borra a sí misma: en cada paso, lo que aprende se suma a la que ya era, nunca la reemplaza.

Una vez que hayan salido del último nivel, ya está todo listo.
Todos miran a la última persona: ella será quien elija la palabra siguiente.

Paso 4 - La siguiente palabra
La última persona es la que está más cargada de información, porque es la única que ha escuchado a todas las personas anteriores.
Sale al aire libre y mira al cielo. Hay muchas estrellas; cada estrella representa una palabra del vocabulario.

Cierra los ojos y se pone en sintonía con el universo. Proyecta por un momento su estado sobre el cielo.

Abre los ojos y ve brillar varias estrellas. Brillan más aquellas que más resuenan con todo lo que ahora lleva dentro. Pero hay una más brillante. Podría elegirla, tal como muchos esperarían. O puede dejarse llevar un poco por el azar para liberar la poesía y elegir alguna de las demás.

Elige una estrella.
Y allí, temblando en su luz, aparece la siguiente palabra: “tiempo”.
